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viernes, 16 de marzo de 2007 |
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Por Javier Cantera
Socio Director de Human Coaching
Entre 65.000 y 85.000 prejubilados españoles y
españolas se incorporan cada año a la jubilación adelantada. Les impusieron
fecha de caducidad anticipada, cuando aún disfrutaban volando alto y rápido
gracias a su fuerte musculatura profesional en plena forma. A estas cifras hay
que unir la legión -cientos de miles cada año- de jubilados y jubiladas que,
tras cumplir la edad reglamentaria,
pasan a engrosar las listas de pensionistas. Unos y otros tuvieron que romper
el cordón umbilical que, en una gran medida, -a veces única- les mantenía
socialmente útiles. Ahora esa utilidad se ha visto drásticamente reducida a que
llegue la pensión a casa.
Estos datos hay que situarlos en el nuevo
contexto de unas mayores expectativas de vida y la llegada a la jubilación,
mucho más a la prejubilación, en pleno vigor de fuerzas físicas, intelectuales
y psicológicas y sin goteras que no puedan ser fácilmente subsanables. También
hay que situarlos en la nueva cultura empresarial que exige cada vez más savia
joven, con nuevas hornadas de trabajadores cada vez mejor preparados, con menos
exigencias salariales y hasta, si se quiere, con más ilusiones y entusiasmos y
menos querencias del pasado.
Por otra parte, también queremos hablar en esta entrevista del coaching, esta nueva herramienta
formativa que apenas si lleva aposentada en nuestro país algo más de una
década. Dicen que fue Sócrates el primer COACH
de la historia. No en balde todo lo
que conocemos de su pensamiento lo sabemos a través de su discípulo Platón.
Ambos hicieron el mejor dúo maestro-aprendiz, tanto que para la historia sólo
nos quedó de la doctrina del maestro lo que el aprendiz supo aprender. Buen
ejemplo de coaching.
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viernes, 16 de marzo de 2007 |
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Por Rosana Macías
Socia Directora de Human Coaching
E - Hoy en la sociedad se
habla mucho de la edad de jubilación y de cuando debemos dejar de trabajar, ¿pero
esto no va mucho con Vd ?
M.T - Desde que era muy joven
sentía esa "vocecilla" interna que me decía
"tienes que hacer algo", "no
puedes quedarte con los brazos cruzados",
"si tú no lo haces, nadie lo hará" , y esa voz me ha acompañado el resto
de mi vida y es la que me ha llevado a estar trabajando hasta el final de mis
días. Pero, no, nunca pensé en la
"jubilación" como ustedes lo entienden, sería más un retiro en mi lenguaje,
pero esa voz no paraba y me hacía seguir.
E- Su verdadero nombre no es
el de Madre Teresa
M.T - Mi nombre verdadero es
Agnes Gonxha Bojaxhiu. Cuando terminó mi postulado me dirijo a la India para
hacer mi noviciado y en 1937 hago mis últimos votos en Darjeeling. Tomo el
nombre de Madre Teresa en honor de una monja Francesa "Teresa Martín", conocida
como Santa Teresa de Lisieux, o " Santa Teresa del niño Jesús"
E- Parece que ese nombre ya
enfoca su carrera hacia los niños.
M.T - Pues si, una vez que
tomo los votos me dedico a la enseñanza durante 20 años en el colegio Santa
María de Calcuta. Es en el año 1946
cuando decido dedicarme al servicio de los más pobres , y fundo la congregación llamada Misioneras de la
Caridad, cuyo trabajo inicial era enseñar a leer a los niños pobres de la
calle. Pero es cierto que siempre he estado dedicada a la infancia, quizás por
eso elegí el nombre.
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viernes, 16 de marzo de 2007 |
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Por Antolín Velasco
Socio Director de Human Coaching
La palabra jubilación, viene de júbilo, o sea alegría y
quiere expresar una situación que en ocasiones se considera muy buena, pues
tras una larga vida de trabajo, ha llegado ese "venturoso momento" en el que esa
persona ya no se tiene que preocupar de "ganar el pan con el sudor de su
frente" y se supone que se ha liberado de la "esclavitud" que supone trabajar.
Esto es en general cierto para muchas personas y
profesiones, que suelen tener en general trabajos penosos, tediosos o
peligrosos. En esos casos sí que la jubilación se siente como una liberación.
Pero hay también otras muchas personas, que consideran que
el trabajo es algo que merece la pena, con el que además de ganarse los
garbanzos, disfrutan, se lo pasan estupenda o razonablemente bien. Para estas
personas y para su entorno social y familiar, el trabajo es algo importante, un
vehículo de realización personal y social, no conciben la vida sin realizar una
actividad profesional. Estas personas comulgan con aquello que decía D.
Quijote: "sábete Sancho, que un hombre no es más que otro si no hace más que
otro..." (Verdaderamente Cervantes era un "peligroso revolucionario", que ponía
en solfa los usos y costumbres de nuestro Siglo de oro, que medía a las
personas por su cuna y cuyo paradigma era vivir de la rentas).
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viernes, 16 de marzo de 2007 |
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Por José Luis Rodríguez
Socio Director de Human Coaching
Evelio FG era directivo de un
buen banco y a los 59 años, tras 35 años de antigüedad, fue incluido en un
programa de prejubilación. El no quería prejubilarse porque decía que se
encontraba perfectamente y todavía tenía un chaval de 19 años, el pequeño de
tres, que estaba comenzando su carrera universitaria.
Trabajaba como director de
una oficina mediana y cuando le llamó el director de la zona para presionarle y
pidiera la prejubilación se enfadó y respondió airadamente que él no pensaba jubilarse
a no ser que el Presidente de su banco se lo pidiera. Habló con Recursos
Humanos y la persona que le recibió le informó de las magníficas condiciones
para la prejubilación y al final de la entrevista no dejó de advertirle que las
condiciones que se le ofrecían entonces nunca serían mejores en el futuro y que
debería de pensárselo seriamente.
Evelio lo habló en casa con
su mujer y ésta le animó a prejubilarse porque así podrían hacer cosas juntos
que hasta ahora no habían podido llevar a cabo. Volvió a echar las cuentas en
su casa con la calculadora siguiendo las pautas que le habían dado los de
recursos humanos y una nueva conversación con el director de zona le llevó a
inscribirse en el programa. Tenía ocho meses para irse acostumbrando a la prejubilación.
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miércoles, 28 de febrero de 2007 |
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Por Antolín Velasco
Socio Director de Human Coaching
Desde su lanzamiento por la 4, en mi casa somos adictos al
Dr. House. Nos reunimos toda la familia frente al televisor y nos metemos en la
piel de los personajes. La serie reúne las cualidades de calidad y credibilidad,
para haberse ganado a la audiencia.
El Dr. House es un personaje peculiar. Líder indiscutible,
enamorado, adicto mejor, de su trabajo, irreverente, descocado, mordaz,
inteligente, intuitivo, es un gran profesional, reconocido por sus colegas, jefes
y colaboradores. Sus métodos no son demasiado ortodoxos, se enfrenta a la
verdad de una forma directa, descarnada, sin que le preocupe herir la
sensibilidad de los demás.
El trabajo es su pasión y de ahí saca su energía y define
sus objetivos. Los pacientes no son para él personas con sus sentimientos,
grandezas y miserias, sino problemas a resolver, casos detectivescos en los que
hay que poner el máximo empeño y desplegar toda la imaginación y creatividad.
Para House el fin justifica los métodos y no duda en tensar la cuerda y someter a los pacientes a
situaciones límites, incluso arriesgar su vida, con tal de dar con la raíz del
problema y resolver el caso.
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