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![]() Editorial nº 1 Me homologas, te homologas, nos homologamos, etc… Por Javier Cantera
En nuestra emergente profesión de coach hay una problemática que sobrevuela en cualquier reunión o conciliábulo de profesionales. La enigmática “homologación” como certificación de calidad y profesionalidad que supera cualquier consideración técnica, y por algunos se visualiza como la solución para ordenar este caótico mosaico de maestros. ¿Por qué es necesario un proceso de homologación?
Por lo tanto, esta claro la ventaja que nos aporta la homologación del coach en España. Pero, hete aquí, la cuestión ¿Quién es la institución homologadora?. Nuestra España diversa plantea en menos de dos años cuatro Asociaciones de Coaching que se erigen desde sus lógicos presupuestos con legitimidad homologadora. Pero la creación de “asociaciones-tertulias”, en vez de unificarnos en una asociación conjunta nos lleva a muchos profesionales a no estar en ninguna de éstas asociaciones. Para dar una vía de solución, vamos a analizar otras prácticas a nivel internacional con las cuales se han planteado por la problemática de la homologación. A) Homologación por una Asociación única del Coaching. Sería la solución ideal, sacrificando unos u otros y prevaleciendo el criterio común de la profesionalidad. Una Asociación con una suficiente masa crítica para ser significativa y dotar de valor a sus afirmaciones. Con unos estatutos democráticos y con una presentación de diferentes candidaturas iniciales. ¿Porqué no? B) Homologación por una Escuela de Negocio o Universidad de referencia. Homologar a través de un plan de estudios que dé seriedad al proyecto. Asegurando la calidad a través de la cualificación por formación de Nivel. Unificando visiones y escuelas. C) Homologación por un Organismo Internacional. Si hubiera un Organismo único internacional o con un suficiente predicamento reconocido podría ser posible. Pero actualmente hay al menos, otros cuatro organismos que intentan justificar su verosimilitud por prestigio internacional. Volvemos a la misma visión parcelista de dotar a cada Organismo su papel determinante. D) Homologación por Colegios Profesionales. Aunque con un laborioso trabajo de preparación podríamos elaborar una plataforma común de homologación, desde con unas mismas perspectivas podía acogerse los diferentes Colegios Profesionales instalado en las principales profesiones del país. E) Homologación por las Empresas. Creación de un protocolo común para sistemizar la homologación por parte de la Empresa. Sería unos estatutos de mínimos para que una Empresa te pueda homologar. Este procedimiento facilitaría a las Empresas asegurarse una acreditación común aunque pueda tener libertad cada una en la elección de los coachs. Este panorama de instituciones, organizaciones y asociaciones implica una estructura común en el proceso de homologación que tendría que constar:
Lo que nunca debe ser este proceso de homologación es:
Huyendo de caer en considerar el coaching como un panteismo, tenemos que buscar acuerdos para crear una infraestructuras profesionales que dignifique nuestra maravillosa profesión. Y debemos armar esfuerzos para configurar la profesión desde el abandono de intervenciones particulares de consultoras, de protagonismos excesivos y de privilegios por ser los primeros. Desde HUMAN COACHING proponemos la creación de un grupo “Constitucional” donde converjan en un congreso fundacional que concluya con la creación de una Asociación fuerte que supere los personalismos y que se dote de una dosis elevada de democracia interna para asegurar su funcionamiento. En este Congreso, y en la futura Asociación, debemos contemplar la diversidad de Escuelas, planteamientos y visiones. Y que firme acuerdos de colaboración con otras instituciones para crear el caldo propicio de una homologación fuerte de enorme valor técnico. Una homologación consensuada por el rigor de su planteamiento y que sin prisas recoja todas la aportaciones durante un periodo fundacional. Desde este medio, animamos a canalizar intenciones para este fin último. Ser coach es una profesión multiacadémica, multidireccional y sobre todo multipersonal. No queremos reducir lo diverso en lo políticamente correcto. Como buenos coachs ya sabemos que no hay una única forma de asesorar, por tanto, integremos las diferentes visiones en unos mínimos acuerdos de homologación. No esperemos que otros nos homologen, homologuemonos nosotros mismos. Francisco Javier Cantera Artículos relacionados
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